Haití es el país más montañoso del Caribe y cuenta con una tradición cafetera de más de 250 años. A pesar de décadas de baja inversión en el sector, el país continúa produciendo cafés arábica de altura con perfiles distintivos, cultivados por pequeños productores dentro de sistemas agroforestales tradicionales bajo sombra.
La producción se concentra principalmente en el sureste del país, en la región de Belle-Anse / Thiotte, una de las áreas más relevantes para el café de calidad en Haití. En esta zona, la caficultura está estructurada a través de redes cooperativas que agrupan a miles de pequeños productores y que se encargan del beneficio y la comercialización del café.
La mayoría de los productores trabaja parcelas generalmente inferiores a 1,5 hectáreas, integradas en sistemas agrícolas diversificados donde el café convive con otros cultivos de subsistencia. Las principales variedades cultivadas en la región incluyen Typica, Caturra y Catimor.
Este lote procede del área de Thiotte y recibe su nombre de los bosques de pino característicos de las zonas montañosas cercanas. Se trata de un lote regional elaborado a partir de cafés producidos por pequeños agricultores, cuyo resultado es una representación estable del perfil general de la región, obtenido de la combinación de distintas producciones locales dentro del mismo entorno geográfico.
En Haití, el cultivo del café continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos para numerosas familias rurales que trabajan pequeñas parcelas en zonas montañosas de difícil acceso. En los últimos años, distintos proyectos de apoyo técnico y comercial han contribuido a fortalecer estas comunidades mediante el acceso a mercados de especialidad, la mejora de los procesos productivos y la renovación de los cafetales.